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El Cold Brew perfecto

El cold brew o café extraído en frío, ese gran aliado en nuestras neveras durante los meses de verano. ¿Qué tiene de bueno esta bebida? Si la preparamos siguiendo algunos consejos básicos podremos disfrutar de un brebaje rico, súper refrescante y con la comodidad de tenerlo listo para consumir en cualquier momento del día.

Bien, ¿pero qué es realmente el cold brew? En resumen, es el resultado de infusionar café molido con agua a temperatura ambiente. Si bien estos pasos puede hacerlos cualquier persona, los resultados serán bien distintos combinando las variables de maneras diferentes. Hablemos de algunos puntos básicos.

En primer lugar, la elección del café. Es importante elegir el perfil según las cualidades que desees encontrar en tu bebida: una taza dulce con notas a chocolate o una bebida afrutada y más compleja. Para poder disfrutar de mejor limpieza y brillo en tu bebida final, independientemente de los gustos de cada uno, recomendamos utilizar aquellos cafés de nuestro menú tostados para métodos de Filtro.

El segundo ingrediente es igual de importante: el agua. Hay que elegir siempre agua filtrada o embotellada, ya que el agua del grifo contiene sustancias que no harán ningún bien al sabor y extracción de nuestra bebida 🙂

La elaboración es bien sencilla, podemos utilizar accesorios como el Hario Mizudashi si nuestro consumo es moderado y si queremos conseguir bebidas más complejas y en mayor cantidad nuestro fiel compañero será el Toddy, recomendado también para pequeños negocios que quieran servir su propia receta de este café refrescante. Para los que están empezando y primero quieran experimentar, un buen método será utilizar esa prensa francesa que se tienen por casa, filtrando el resultado con un filtro de papel para obtener mayor limpieza en el resultado.

¿Por dónde empezar? Recetas existen tantas como permita nuestra imaginación. Ahora bien, siempre hay que tener en mente que el café es un soluble por lo que tendremos que combinar las variables teniendo este gran detalle en cuenta. Es decir, si elegimos una molienda más gruesa podremos estirar el tiempo de extracción y al revés si la molienda es más fina. Del mismo modo afectarán a la solubilidad la temperatura del agua, la temperatura del lugar donde dejemos infusionar la mezcla o la turbulencia creada al mezclar agua y café. Todo influye, así que todo es cuestión de combinar estas variables de distintas maneras hasta encontrar nuestra receta preferida.

En nuestro caso, debemos admitir que no somos amantes de los perfiles clásicos que se han asociado a esta bebida. Muchas veces arriesgarse a beberla fuera de casa te expone a cafés muy amargos, notas achocolatadas con 0 acidez ni personalidad, que bien podrían haberse hecho utilizando una variedad normalita o quizás sacrificando un café más especial. Nosotros no estamos dispuestos a renunciar a la complejidad en esta bebida, así que en esta guía paso a paso damos algunas pistas de la receta que nos gusta para conseguir un resultado más brillante, afrutado y con personalidad. Eso sí, cuando uno se aficiona es necesario invertir en un Toddy y producir en mayor volumen, sabiendo que el resultado puede aguantar perfectamente en la nevera durante unos 7 días. Con este accesorio, siguiendo un ratio de café/agua de 1:8, conseguiremos una limpieza y definición difícil de conseguir con un método casero. Y lo mejor de todo: podremos borrar de nuestra cabeza la mala reputación preconcebida sobre el cold brew de bebida sosa y aburrida.

TUESTE



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